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Mensajes de Almas Energéticas a Brian WeissLos siguientes mensajes proceden de Almas Energéticas que Brian Weiss llamó "Maestros" o "Sabios". Le fueron llegando en los intervalos de las regresiones a encarnaciones pasadas. La mayor parte de esta información procede de su 4.° libro: "Los mensajes de los sabios".
El amorEl amor es como un fluido que inunda hasta el último resquicio. Llena los espacios vacíos espontáneamente. Somos nosotros quienes obstaculizamos su paso levantando falsas barreras. Cuando el amor no puede llenar nuestro corazón y nuestra mente, cuando nos desconectamos del Alma, que a su vez está compuesta de amor, nos volvemos todos locos. Recuerda que siempre eres querido. Siempre estás protegido y nunca te encuentras solo. Eres un ser de luz, sabiduría y amor. Nunca te olvidarán. Nunca te pasarán por alto ni dejarán de hacerte caso. No eres tu cuerpo ni tu cerebro, ni siquiera tu mente. Eres un Alma. Lo único que tienes que hacer es despertar al recuerdo, recordar. El Alma no tiene límites, ni del cuerpo físico ni del alcance del intelecto o de la mente. Todo es amor. El amor lleva a la comprensión. La comprensión lleva a la paciencia y entonces se detiene el tiempo. Todo pasa aquí y ahora. El amor es la respuesta primordial. No es una abstracción, sino una energía real o una gama de energías que tú mismo puedes crear y conservar dentro de tu ser. Se trata simplemente de amar. Estás empezando a alcanzar al TODO dentro de ti. Siente el amor y exprésalo. El amor hace que el miedo se desvanezca. No puedes sentir ningún temor si sientes amor. Como todo es energía y el amor abarca todas las energías, todo es amor. Esta es la clave. Cuando amas y no tienes miedo, eres capaz de perdonar a los demás y también a ti mismo. Así empiezas a ver las cosas desde la perspectiva apropiada. El sentimiento de culpabilidad y la rabia son reflejos del temor. La culpa es una rabia sutil que diriges hacia dentro, perdonándote disuelves la culpa y la ira, que son sentimientos innecesarios, emociones nocivas. Perdonar es un acto de amor. Puede hacerse una terapia para el yo. Comprender forma parte de ella. El amor es la terapia fundamental. Los terapeutas, los maestros y los gurús pueden ayudarte, pero solo durante un tiempo limitado. El camino verdadero es la introspección y tarde o temprano deberás recorrerlo sin ayuda de nadie. Aunque, en realidad, nunca estás solo. Con el amor y la comprensión llega la perspectiva de la paciencia infinita. ¿De qué sirve tener prisa? De todas maneras, aunque no lo veas así, el tiempo no existe. Cuando no vives en el presente y te dejas absorber por el pasado o te preocupas por el futuro, te apenas y afliges. El tiempo también es una ilusión. Incluso en el mundo tridimensional, el futuro es solo un sistema de probabilidades. Entonces, ¿por qué te preocupas? El amor rompe las barreras y crea la unidad. Todo lo que levanta barreras y produce separaciones es ignorancia. Las diferentes dimensionesTodos somos Almas, algunas están en estado físico, otras en un período de renovación y otras son guardianes; todos pasamos por eso, también hemos sido guardianes. Se nos dan poderes intuitivos que debemos obedecer sin tratar de resistirnos. Quienes se resistan tropezarán con peligros. No se nos envía desde cada plano con poderes iguales. Algunos poseemos poderes mayores que los otros, pues los hemos adquirido en otros tiempos. No todos somos creados iguales, pero con el paso del tiempo llegaremos a un punto en el que todos seremos iguales. Hay muchas Almas en cada dimensión y hay muchas dimensiones. Se está en diferentes niveles en diferentes tiempos y cada uno es un nivel de conciencia superior. El nivel al que vayamos dependerá de lo que hayamos progresado. Estar en el estado físico es algo anormal, lo natural es el otro estado. Cuando se nos envía de regreso a reencarnar es como ser enviados otra vez a algo que no conocemos, nos llevará tiempo. En el estado desencarnado hay 7 planos en total, a través de los cuales debemos pasar antes de que regresemos. Uno de ellos es el de la rememoración, donde se nos permite ver la vida que acaba de pasar. A las Almas de niveles superiores se les permite ver la historia, pueden volver y enseñarnos la h6istoria; pero nosotros, los de los niveles inferiores, solo podemos ver la encarnación que acaba de pasar. En esta etapa de aprendizaje volvemos a experimentar cada encuentro, cada relación. Sentimos las emociones de quienes hemos ayudado o hecho daño, amado u odiado, afectado positiva o negativamente. Sentimos sus emociones muy profundamente, pues se trata de un recurso de aprendizaje con mucha fuerza, una especie de reacción de respuesta instantánea e intensa al comportamiento que tuvimos cuando estábamos en un cuerpo físico. Aprendemos a través de las relaciones y por eso es importante comprender cómo hemos afectado a los demás. Otro plano es el de la transición. Allí esperamos y se determina qué llevará cada Alma a su próxima encarnación. Todos tendremos comportamientos dominantes, como pueden ser la codicia, la lujuria, etc., que debemos superar o de lo contrario los llevaremos (además de otros) a la siguiente encarnación y las cargas se harán mayores. Con cada encarnación por la que pasamos sin lograrlo, cada una de las siguientes será más dura, pero si lo logramos, se nos dará una vida fácil. Esa es la manera en la que podemos elegir el tipo de vida futura que vamos a tener. Somos responsables de la vida que tenemos, pues de cierta manera la elegimos. Hay distintos niveles de aprendizaje que tenemos que aprender en carne propia, sintiendo el dolor. Las Almas en la etapa de renovación no sienten dolor, solo felicidad, una sensación de bienestar y la relación con otras Almas es distinta. En estado físico, cuando entran en la carne, pueden sentir dolor y sufrir al experimentar las relaciones. En la etapa de preparación que precede a nuestro nacimiento se nos muestran las opciones de acontecimientos de la encarnación que tendremos por delante, los caminos y de destinos. Ya está programado quiénes serán las personas más importantes que conoceremos, el reencuentro con el Alma Gemela y con los demás compañeros del Alma, incluso los lugares en los que sucederán esos hechos. Algunos casos de déjà vu, esa sensación de haber estado antes en un sitio o de haber vivido un momento, pueden explicarse como los recuerdos de esa anticipación. Hay un plano en donde a algunas Almas Energéticas se les permite ponerse en contacto con los que están en estado físico, solo si es útil porque han dejado algún acuerdo sin cumplir o para decirles algo que tienen que saber. En este plano se permite la intercomunicación utilizando los poderes psíquicos. Hay muchas maneras de hacerlo. A algunas Almas se les otorga el poder de ser vistas y mostrarse con el mismo aspecto que tenían cuando estaban en estado físico, a otras el poder de mover objetos. También se puede establecer simplemente un contacto mental. A veces los mensajes son crípticos, pero generalmente la persona sabe a qué se refieren, comprenden que es contacto mental. Si la encarnación ha terminado abruptamente, podría ser un motivo para entrar en este plano al que muchas Almas prefieren ir porque están muy unidas a los que están aún encarnados y se les permite verlos, pero no todas las personas quieren tener ese contacto, para algunas puede ser muy aterrador. Si las lecciones de la encarnación se han completado plenamente, se pasa a otro nivel, de lo contrario se deben repetir porque no se aprendieron. Debemos conocer el lado de las carencias, pero también el de la abundancia, hay muchísimo que aprender, para eso se reencarna. Las creencias y la fe deben ser transformadas en experiencia para que el aprendizaje sea completo, porque la experiencia trasciende la creencia. Los humanos siempre piensan que son los únicos seres del Universo. Esto no es cierto. Hay muchos mundos, muchas dimensiones y muchas más Almas que recipientes físicos. Además, el Alma puede separarse en 2 partes si lo desea y vivir más de una experiencia al mismo tiempo, pero se requiere un nivel de crecimiento que muchas Almas todavía no han alcanzado. Al final, verás que solo hay un Alma, como una pirámide y que toda experiencia se comparte simultáneamente, pero por ahora no es así. A medida que la energía vibratoria del Alma va disminuyendo, para que pueda vivir experiencias en ambientes más densos como vuestro plano tridimensional, el Alma se va cristalizando y se va transformando en cuerpos cada vez más densos. El nivel de mayor densidad equivale al estado físico, donde el ritmo vibratorio es el más lento y el tiempo transcurre muy rápido, porque está en relación inversamente proporcional al ritmo de la vibración. Conforme el ritmo de la vibración aumenta, el tiempo transcurre más despacio. Esto explica porqué resulta difícil escoger el cuerpo apropiado y el momento oportuno para regresar al estado físico: se debe a la irregularidad del tiempo. Hay muchos niveles de conciencia y diferentes estados vibratorios; pero no es primordial que conozcas todos los niveles. Todo llega a su debido tiempo, se debe tener paciencia. Una encarnación no se puede vivir con prisas, no se puede apresurar, no puede ajustarse a un calendario o plan, como intenta tanta gente. Tenemos que aceptar lo que nos llega en un momento dado y no pedir más. La vida no tiene final, es infinita, nunca morimos; nunca hemos nacido de verdad. Lo que sucede es que pasamos por distintas fases. No existe un final. Los seres humanos tienen muchas dimensiones, pero el tiempo no es como lo vemos, sino que se compone de lecciones que se van aprendiendo. Nuestro aprendizajeLas acciones son correctas y estimulan el desarrollo del Alma cuando se realizan a través del sendero que conduce al TODO y favorecen la justicia, la misericordia, el amor, la sabiduría, etc. Sus frutos abarcan todos nuestros objetivos y anhelos, lo que necesitamos y deseamos. El resto de los caminos acaban siendo falsos senderos o espejismos y la acción que se lleva a cabo a lo largo de ellos no es la correcta. Sus frutos son transitorios, ilusorios, falsos, tentadores, engañosos y no son lo que realmente deseamos. La fama es un buen ejemplo. Todo el que la persigue como una meta en la vida por su deseo egoísta, probablemente la obtendrá durante un tiempo, pero será pasajera, insatisfactoria, ilusoria y efímera; sin embargo, si la fama llega de un modo espontáneo, sin ser buscada ni deseada, como resultado de la acción correcta, se conservará, será real y verdadera, aunque no será importante para la persona que se halla en el camino. Nuestra tarea consiste en aprender. ¡Es tan poco lo que sabemos! Por el conocimiento crecemos y entonces podemos descansar. Luego regresamos para enseñar y ayudar a otros. Debemos compartir nuestro conocimiento. Todos tenemos muchas más capacidades de las que utilizamos. Algunos lo descubrimos antes que otros. Debemos aprender a no acercarnos solo a aquellos cuyas vibraciones coinciden con las nuestras. Es normal sentirse atraído por alguien que está en nuestro mismo nivel, pero también es preciso acercarse para colaborar con quienes tienen vibraciones que no armonizan con las nuestras. Muchas personas recitan plegarias que proclaman la inmortalidad del alma en sus iglesias, sinagogas, mezquitas o templos, pero terminados los ritos del culto vuelven a sus caminos competitivos, a practicar la codicia, la manipulación y el egocentrismo, retrasando el progreso del Alma. El Alma en el estado energético aprende mucho más rápido que en el físico y elige lo que tiene que aprender. Debemos adquirir varios valores durante nuestro aprendizaje: 1. La inconmovible certeza de que somos inmortales. Estamos más allá de la vida y de la muerte, del espacio y del tiempo. Nuestras facultades las desarrollamos mediante las relaciones. Hay algunos dotados de altos poderes que han regresado con más conocimientos. Ellos buscarán a quienes necesiten desarrollo para ayudarlos. Todos vamos hacia el mismo sitio, aunque a diferente velocidad y nadie es mejor que otro. Practiquemos la ayuda al prójimo, todos remamos en el mismo bote y si no lo hacemos juntos, nuestros equipos se encontrarán muy solos. Es como si dentro de cada persona se pudiera encontrar un gran diamante que tiene mil facetas, pero todas están cubiertas de polvo y brea. La misión de cada Alma es limpiar cada una de esas facetas hasta que la superficie esté brillante y pueda reflejar un arco iris de colores. Algunos han limpiado muchas facetas y relucen con intensidad. Otros solo han logrado limpiar unas pocas y no brillan tanto; sin embargo, por debajo del polvo, cada persona posee en su pecho un luminoso y perfecto diamante, con mil facetas refulgentes. La única diferencia entre las personas es el número de facetas que han limpiado. Cuando todas las facetas estén limpias y brillen en el espectro de la Luz, el diamante volverá a la energía pura que fue en su origen y la luz permanecerá. La tarea más importante consiste en mantener la mente abierta. Comprendamos que la vida no es solo lo que tenemos a la vista, va más allá de nuestros 5 sentidos. Seamos receptivos a los conocimientos y experiencias novedosas. Nuestro deber es aprender. Sabemos tan poco... Algunos miembros de órdenes religiosas han avanzado más que cualquiera de nosotros porque han renunciado a mucho sin pedir nada a cambio. El resto continúa pidiendo recompensas y justificaciones para nuestra conducta, cuando en realidad no hay recompensas, no las que deseamos. La recompensa está en actuar sin esperar nada a cambio, en hacer sin egoísmos. La muerte no es un accidente. Cuando mueren bebés y niños pequeños, se nos brinda la oportunidad de aprender nuevas lecciones. Ellos son nuestros maestros, nos enseñan mucho sobre valores y prioridades; por encima de todo, sobre el amor. Las lecciones más importantes suelen aprenderse en los momentos más difíciles. El miedoSi la gente supiera que la vida es infinita, que jamás morimos y que nunca nacimos, el miedo desaparecería. Si todos supieran que han vivido antes incontables veces y que volverán a vivir otras tantas, ¡cuánto más reconfortados se sentirían! Si supieran que hay Almas Energéticas a su alrededor, que después de la muerte se reunirán con ellas, incluidas las de sus muertos amados, ¡cuánto sería el consuelo! Si supieran que los ángeles de la guarda existen, ¡cuánto más seguros se sentirían! Si supieran que los actos de violencia y de injusticia no pasan desapercibidos, sino que deben ser pagados con la misma moneda en otras vidas, ¡cuánto menor sería el deseo de venganza! ¿De qué sirven las posesiones materiales y el poder, cuando son un fin en sí y no un medio para ese acercamiento? La codicia y el ansia de poder no tienen ningún valor. La relación que mantienes contigo mismo es similar a la que mantienes con los demás. Has vivido en muchas épocas y en distintos cuerpos. Por consiguiente, pregúntale a tu yo actual porqué tiene tanto miedo. ¿Por qué te asusta correr riesgos razonables? ¿Te preocupa tu reputación o lo que los demás piensen de ti? Estos miedos te condicionan desde la infancia o incluso desde antes. Hazte estas preguntas: ¿qué tengo que perder? ¿Qué es lo peor que puede ocurrir? ¿Quiero vivir así el resto de mi vida? Comparado con la muerte, ¿esto es tan arriesgado? En tu evolución, no tengas miedo de encolerizar a otras personas. La cólera solo es manifestación de su trabajo personal pendiente. El hecho de tener miedo de su ira puede frenar tu progreso. Cuando te angustias, te sientes perdido dentro del Ego, sin límites que te protejan. Se despierta en ti un vago recuerdo de falta de amor, una herida en tu amor propio, una pérdida de paciencia y de serenidad. Recuerda que nunca estás solo. Ten el valor de correr riesgos. Eres inmortal. Nadie puede hacerte daño. El miedo es un derroche de energía, reprime e impide cumplir con lo que venimos a hacer. El proceso de ReencarnaciónCuando mires a los ojos a cualquiera persona y veas tu propia Alma reflejada, sabrás que has alcanzado otro nivel de conciencia. En este sentido la Reencarnación no existe, porque todas las vidas y todas las experiencias son simultáneas; pero en el mundo tridimensional, la Reencarnación es tan real como el tiempo, las montañas o los océanos. Es una energía como cualquier otra y su realidad depende de la energía de quien la percibe. Mientras alguien perciba los cuerpos físicos y los objetos materiales, la Reencarnación será real para él. La energía se compone de Luz, amor y conocimiento. Aplicar con amor este conocimiento conduce a la sabiduría. Actualmente existe una gran falta de sabiduría en vuestro plano. Cuando mires a otra persona en una relación, en la vida, debes ver su Alma a través de las vidas y los eones. No veas solo al ser físico transitorio que tienes delante. También tú eres una de esas Almas. El Alma sabe cuándo ha cumplido lo que se le envió a realizar y que ya no obtendrá nada más de esa encarnación, también sabe cuándo se acaba el tiempo y llega el momento de desencarnar. Cuando el Alma desencarnada ha tenido tiempo de descansar y recargarse de energía, se le ofrece el regreso al estado físico. Si vacila y no está segura de su retorno, puede perder la oportunidad de reencarnar y cumplir lo que debe hacer. Estando encarnados pasamos por muchas etapas. Nos deshacemos de un cuerpo de bebé para adoptar el de un niño, descartamos el de niño para ser adulto y el de adulto por el de anciano. Luego damos un paso más y descartamos el cuerpo adulto para ir al plano energético, donde no dejamos de crecer y pasamos por diferentes etapas. No siempre se renace aquí en La Tierra, pero primero hay que terminar lo que se debe hacer aquí. No se puede seguir mientras no se haya experimentado todas las experiencias en La Tierra. Se recuerdan las múltiples encarnaciones cuando sea importante recordarlas. Algunas personas tocan el plano energético utilizando drogas, no comprenden lo que han experimentado, pero se les ha permitido cruzar. El perdónSe debe buscar el perdón de los demás y perdonarlos a ellos. El perdón es nuestra responsabilidad. Hay que ir más allá del entendimiento y realizar cambios, mejorar el mundo, arreglar las relaciones, perdonar a los demás y aceptar su perdón. Es sumamente importante perseguir la virtud sin descanso, solo hablar de ella no es suficiente. Entender con el intelecto y no actuar tampoco es suficiente, pero expresar el amor sí lo es. La energíaTodo lo que existe es vibración, energía. Lo único que varía es la velocidad de la vibración. Por lo tanto, las personas y las rocas tienen la misma relación que el vapor, el agua y el hielo. ¡Todo proviene de la Luz! De esta Luz surge energía y nuestra Alma al desencarnar se va hacia ella inmediatamente dejando atrás todos los dolores corporales. Es como una fuerza magnética maravillosa hacia la que se siente atraída. Es una fuente de energía donde el Alma encuentra la paz, está tranquila y serena. Es una sensación maravillosa, como si siempre te alumbrara el Sol. ¡La Luz es tan brillante! Existen muchas otras descripciones de personas que han visto una Luz hermosa y regeneradora tras abandonar el cuerpo físico. Ese encuentro tiene lugar durante experiencias cercanas a la muerte y al parecer también después de la muerte. Normalmente hay un familiar, un amigo querido esperando junto a la Luz para recibir a quien ha abandonado el cuerpo y para comunicarle información o mensajes de importancia. Todo debe estar equilibrado, como en la naturaleza. Los animales viven en armonía, pero los humanos no han aprendido a hacerlo y continúan destruyéndose a sí mismos, a otros seres humanos y a la naturaleza, no hay armonía ni concierto en lo que hacen. Es muy diferente en la naturaleza, que es energía, vida y restauración. Con el correr del tiempo, los humanos se destruirán a sí mismos y eso ocurrirá antes de lo que se piensa, pero la naturaleza sobrevivirá. Cuando ocurra, estaremos en otro plano, en otra dimensión, pero lo veremos y aprenderemos de eso. Los obstáculos en el desarrollo del AlmaEl orgullo es un obstáculo para el perdón, una manifestación del Ego, que es el yo falso y transitorio. Tú no eres tu cuerpo, ni tu cerebro, ni tu Ego. Eres más poderoso que todos ellos. Necesitas que tu Ego sobreviva en el mundo tridimensional, pero solo la parte que procesa información. El resto, el orgullo, la arrogancia, la desconfianza, el miedo, son sentimientos totalmente innecesarios. Estos aspectos del Ego te alejan de la sabiduría, de la felicidad y de la Luz. Has de trascender el Ego y encontrar tu verdadero yo, tu Alma, que es permanente, la parte más profunda de ti, tu parte sabia, llena de amor, la que te proporciona confianza y te da felicidad. El intelecto es importante en el mundo tridimensional, pero la intuición aún más. Lo que creéis que es la realidad es una ilusión y viceversa. La realidad es el reconocimiento de vuestra inmortalidad, divinidad y eternidad. La ilusión es vuestro mundo tridimensional y transitorio. Esta inversión de los términos es perjudicial. Ansiáis la ilusión de la seguridad en lugar de desear la seguridad de la sabiduría y el amor. Anheláis ser aceptados cuando, en realidad, nunca podéis ser rechazados. El Ego crea espejismos y encubre la verdad. Debéis disolverlo y dejar aflorar la verdad. Los pensamientos crean la ilusión de la división y la diferencia. El Ego la perpetúa y esta ilusión conduce al miedo, la angustia y un profundo sufrimiento, que a su vez producen rabia y violencia. ¿Cómo puede haber paz en el mundo cuando predominan estas caóticas emociones? Hay que desenmarañarlas y volver al origen del problema, a los pensamientos, a los viejos pensamientos. Dejad de preocuparos y emplead vuestra sabiduría intuitiva para sentir el amor otra vez. Meditad. Sed conscientes de que todo está entrelazado y relacionado entre sí. Concentraos en la unidad, no en las diferencias. Fijaos en vuestro yo verdadero. No permitas que la depresión o la angustia obstaculicen tu desarrollo. Cuando te deprimes, pierdes la perspectiva, olvidas y das las cosas por sentado. Agudiza tu atención. Recapacita sobre tus valores. Recuerda qué es lo que no debes dar por hecho. Cambia tu punto de vista y no olvides lo que es importante y lo que no lo es. Evita caer en la rutina. No pierdas la esperanza. Debes recordar el pasado y después olvidarlo, dejarlo atrás. Este proceso es útil tanto para los traumas de la infancia como para los de encarnaciones anteriores y también sirve para cambiar de actitud, para aclarar los malentendidos, para modificar los sistemas de creencias que se nos han inculcado y para renovar todo tipo de viejas ideas. De hecho, puede aplicarse a toda clase de pensamientos. ¿Cómo podrás ver las cosas con claridad y frescura si reina el caos en tu mente? ¿Y si necesitas aprender algo nuevo o adoptar una nueva perspectiva? En verdad, la felicidad arraiga en la sencillez. La tendencia al exceso en el pensamiento y en la acción disminuye la felicidad. El exceso nubla los valores básicos. Los religiosos nos dicen que la felicidad se logra llenando el corazón de amor, fe y esperanza, practicando la caridad y brindando bondad. En verdad tienen razón. Dadas estas actitudes, habitualmente vienen el equilibrio y la armonía; son, colectivamente, un estado del ser. En estos tiempos son un estado alterado de conciencia. Es como si la humanidad no permaneciera en su estado natural mientras vive en La Tierra. Tiene que llegar a un estado alterado a fin de llenarse de amor, caridad y sencillez para sentir pureza, para deshacerse de sus temores crónicos. Cuando sea necesario, mide el tiempo, pero hazlo en lecciones aprendidas y no en minutos, horas o días. Puedes elevarte en 5 minutos si alcanzas el nivel de entendimiento adecuado o puedes tardar 50 años, da lo mismo. La MeditaciónLa meditación y la visualización os ayudarán a detener el caudal de vuestros pensamientos y a empezar vuestro viaje de regreso al pasado. Empezaréis a utilizar vuestra nueva mente. Veréis, comprenderéis, vuestra sabiduría crecerá y habrá paz. El ciclo de la encarnaciónNuestras vidas no son el resultado de actos y acontecimientos aleatorios. Las trayectorias están previstas sabia y detenidamente para mejorar el aprendizaje y la evolución. El concepto de la Reencarnación explica y aclara las relaciones de la vida actual. A menudo resulta que hechos del pasado lejano siguen influyendo en las relaciones actuales. Darse cuenta de las causas fundamentales de encarnaciones anteriores puede servir para arreglar la relación del presente. La conciencia y la comprensión son potentes fuerzas reparadoras. Con la comprensión de las lecciones del pasado, se entienden los objetivos de la encarnación y se deja de estar desconcertado y perdido. Comprendemos que estamos más allá de la vida y de la muerte, del espacio y del tiempo, que somos inmortales y existimos por toda la eternidad. Los bebés y los niños se percatan de mucho más de lo que sospechamos. Se dan cuenta de lo que sentimos, no solo de lo que hacemos. El flujo de nuestros sentimientos y pensamientos de amor por ellos, antes y después del nacimiento, nutre sus Almas y es vital para un desarrollo sano. Siempre nos reencontramos con nuestros seres queridos. A veces el reencuentro se da en el estado energético, a veces al volver a La Tierra. El regresoNo nacemos en nuestra familia por accidente ni casualidad. Se eligen las circunstancias y se prepara un plan para nuestra encarnación antes de ser concebidos. Nos ayudan en esa preparación los seres llenos de amor que después nos guían y protegen mientras estamos en el cuerpo físico y se va desarrollando la encarnación. Podemos llamar destino a los hechos que van desarrollándose después de que los hayamos elegido. Las personas adoptadas suelen preguntarse si el plan de su vida se ha visto alterado de algún modo. La respuesta es negativa. Los padres adoptivos se eligen, lo mismo que los naturales. Todo tiene su razón y en el curso del destino no existen casualidades. Aunque todos los seres humanos tenemos un plan vital, también tenemos libre albedrío, lo mismo que nuestros padres y todas las personas con las que nos relacionamos. Nuestras vidas y las suyas quedarán afectadas por las elecciones que hagamos mientras estemos en estado físico, pero los puntos del destino sucederán de todos modos. Conoceremos a las personas que proyectamos conocer y nos enfrentaremos a las oportunidades y los obstáculos que habíamos previsto mucho antes de nacer. La forma de desenvolvemos ante esas situaciones, nuestras reacciones y decisiones subsiguientes son las expresiones de nuestro libre albedrío. El destino y el libre albedrío coexisten e interactúan constantemente. Son complementarios, no contradictorios. El Alma no puede dañarse jamás. Ni los abortos espontáneos ni los provocados pueden hacerle daño. Cuando un embarazo no termina bien, es frecuente que la misma Alma ocupe el cuerpo de un hijo posterior de los mismos padres. Los recuerdos del período anterior al nacimiento son importantes por muchos motivos. Fomentan las mejorías clínicas en quienes tienen síntomas derivados de traumas y relaciones de la primera infancia. Esos recuerdos demuestran que incluso antes de nacer ya existe una conciencia activa, que el feto y el recién nacido son conscientes de muchas más cosas de las que creíamos. Perciben e integran una gran cantidad de información. Una vez que tenemos ese conocimiento, deberíamos replantearnos cómo nos relacionamos con esos seres diminutos. Están profundamente sintonizados con las expresiones de amor que les comunicamos, a través de palabras, pensamientos y sensaciones. La infanciaNacemos con un recuerdo considerable de nuestro verdadero hogar, el otro lado, esa hermosa dimensión que acabamos de abandonar para entrar una vez más en un cuerpo físico. Nacemos con una tremenda capacidad de recibir y dar amor, de experimentar la más pura felicidad, de vivir el momento presente plenamente. Cuando somos bebés no nos preocupamos por el pasado o el futuro. Sentimos y vivimos espontánea y completamente en el momento, que es como deberíamos experimentar esta dimensión física. La arremetida contra la mente empieza cuando somos muy pequeños. Se nos alecciona con valores y opiniones paternales, sociales, culturales y religiosas que reprimen nuestro conocimiento innato. Si nos resistimos a esa acometida, se nos amenaza con el miedo, la culpa, el ridículo, la crítica y la humillación. También pueden acecharnos el ostracismo, la retirada del amor o los abusos físicos y emocionales. Nuestros padres, nuestros profesores, nuestra sociedad y nuestra cultura pueden enseñarnos falsedades peligrosas y a menudo lo hacen. Nuestro mundo es una clara prueba de ello, pues se encamina a trompicones e imprudentemente hacia una destrucción irreversible. Si se lo permitimos, los niños pueden enseñarnos la salida. Tenemos mucho que aprender de nuestros hijos antes de que lleguen a olvidar. En esta vida y en todas las que hemos vivido, también nosotros hemos sido niños. Hemos recordado y hemos olvidado. Para salvamos y salvar nuestro mundo, tenemos que recordar. Tenemos que superar con valor el lavado de cerebro que tanto dolor y desesperación nos ha producido. Tenemos que reclamar nuestra capacidad de amar y de sentir alegría. Tenemos que volver a ser completamente humanos, como cuando éramos niños. Pruebe a preguntarle a su hijo pequeño si se acuerda de cuando era "mayor". Escuche atentamente la respuesta, porque puede ser algo más que el producto de una fértil imaginación. Es posible que la criatura llegue a contar detalles de una vida anterior. Observar la alegría y la espontaneidad de los niños al jugar es siempre gratificante. Muchos de nosotros nos hemos olvidado de cómo disfrutar de los simples placeres de la vida. Nos preocupan demasiado las ideas, como el éxito y el fracaso, la impresión que producimos en los demás o lo que nos depara el futuro. Nos hemos olvidado de cómo jugar y divertimos, pero nuestros hijos pueden recordárnoslo. Nos evocan los valores que teníamos de pequeños, esas cosas que también son muy importantes en la vida: la alegría, la diversión, la consciencia del presente, la confianza y el valor de las buenas relaciones. Nuestros hijos tienen mucho que enseñarnos. El karma y las leccionesTenemos deudas que hay que pagar. Si no las hemos abonado, tenemos que llevárnoslas a otra vida para saldarlas. Al pagar las deudas progresamos. Algunas Almas lo hacen más de prisa que otras. Si algo interrumpe tu capacidad de pagar esa deuda, tienes que regresar al plano del recuerdo y esperar allí hasta que vaya a verte el Alma con la que tengas la deuda. Cuando los dos podáis volver a una forma física al mismo tiempo, se os permitirá regresar, pero el que decide cuándo volver eres tú. Tú decides lo que hay que hacer para pagar esa deuda. Habrá muchas vidas para satisfacer todos los acuerdos y todas las deudas pendientes. El karma es una oportunidad de aprender, de poner en práctica el amor y el perdón. El karma es también una oportunidad de expiar, de hacer borrón y cuenta nueva, de compensar a aquellas personas a las que hayamos podido molestar o dañar en el pasado. La forma más segura de reencarnarse en una persona de una raza o una religión concretas es manifestar prejuicios contra ese grupo. El odio lleva directamente hasta el grupo despreciado. En ocasiones, un Alma aprende a amar tras convertirse en lo que más desprecia. Es importante recordar que el karma está relacionado con el aprendizaje, no con el castigo. Nuestros padres y todas las personas con las que nos relacionamos están dotados de libre albedrío. Pueden querernos y ayudarnos u odiarnos y hacernos daño. Su elección no es nuestro karma, sino una manifestación de su libre albedrío. También ellos están aprendiendo. A veces un Alma elige una vida que supone un reto especialmente difícil para acelerar su progreso o como acto de amor para ayudar, guiar y alimentar a otros que están pasando también por una vida igualmente difícil. Una vida dura no es un castigo, sino más bien una oportunidad. Cambiamos de raza, de religión, de sexo y de ventajas económicas porque tenemos que aprender de todas partes. Lo experimentamos todo. El karma es la justicia definitiva. En nuestro aprendizaje no se pasa nada por alto ni se olvida nada. La gracia divina puede sustituir al karma. La gracia es la intervención divina, una mano cariñosa que desciende de los cielos para ayudamos, para aligerar nuestra carga y nuestro sufrimiento. Una vez que hemos aprendido la lección, no hay necesidad de seguir sufriendo, aunque la deuda kármica no se haya pagado en su totalidad. Estamos aquí para aprender, no para sufrir. La creación de relaciones de amorTras nacer en estado físico, nuestra principal fuente de aprendizaje es la relación con los demás. A través de la alegría y el dolor de las relaciones con otras personas, progresamos para aprender sobre el amor desde todas partes. Las relaciones son un laboratorio viviente, una prueba sobre el terreno para determinar cómo nos va, si hemos aprendido nuestras lecciones, para descubrir hasta qué punto nos acercamos a nuestro plan vital predeterminado. En las relaciones se evocan nuestras emociones y reaccionamos. ¿Hemos aprendido a poner la otra mejilla o contraatacamos con violencia? ¿Tendemos la mano a los demás con comprensión, amor y compasión o reaccionamos con miedo, egoísmo o rechazo? Sin las relaciones no lo sabríamos, no podríamos evaluar nuestro progreso. Son oportunidades maravillosas para aprender, aunque sean difíciles. Estamos aquí en estado físico para aprender y crecer. Aprendemos rasgos y cualidades como el amor, la no violencia, la compasión, la caridad, la esperanza, el perdón, la comprensión y la conciencia. Tenemos que olvidar rasgos y cualidades negativas, entre ellos el miedo, la rabia, el odio, la violencia, la avaricia, el orgullo, la lujuria, el egoísmo y los prejuicios. Esas lecciones las aprendemos principalmente a través de las relaciones. Se aprende más cuando hay muchos obstáculos que con pocos o ninguno. Una vida con relaciones difíciles, repleta de obstáculos y pérdidas, ofrece muchas más oportunidades de crecimiento para el Alma. El Alma puede elegir una vida más difícil para poder acelerar su progreso. En ocasiones, un hecho negativo como perder un trabajo puede suponer la apertura de una oportunidad mucho mejor. No tenemos que sufrir con anticipación. Es posible que el destino necesite algo más de tiempo para tejer su intrincado tapiz. Además del dolor y de las dificultades, también hay amor, alegría y éxtasis en este mundo. Estamos aquí para vivir en comunidad, para aprender sobre el amor al estar entre otros seres humanos que siguen la misma senda, que aprenden las mismas lecciones. El amor no es un proceso intelectual, sino una energía bastante dinámica que fluye por nuestro interior en todo momento, seamos o no conscientes de ello. Tenemos que aprender a recibir amor, además de darlo. Solo en la comunidad, las relaciones y el servicio a los demás podemos aprender realmente la energía del amor, que todo lo abarca. Las relaciones son el terreno en el que germina nuestro crecimiento mientras estamos en un cuerpo físico. No hay ninguna prisa, no hay que seguir ningún calendario, no hay ninguna evaluación ni competencia entre su pareja y usted; al decir pareja me refiero a su compañero sentimental, a su padre, madre, hijo o amigo, a cualquier otra persona con la que mantenga una relación. Cada persona debe preocuparse de sí misma, de convertirse en un TODO. Todos tenemos lecciones que aprender, por orden, una a una. Solo así podremos saber qué necesita la persona que tenemos cerca, qué le falta o qué nos falta a nosotros para ser un TODO. Comprenda la naturaleza del yo verdadero, que es inmortal. Darse cuenta de eso le ayudará a ver siempre las cosas desde la perspectiva adecuada. Conózcase para poder ver claramente, sin las distorsiones de la mente consciente. Practique la meditación y la visualización, la observación distanciada, la percepción tranquila, las sensaciones de amor y cariño desde la distancia o el distanciamiento del amor, cultive ese estado. Conozca sus ideas y suposiciones y dese cuenta de que puede que las haya adoptado sin cuestionárselas. Cuando se generaliza estableciendo grupos o tópicos, se hace imposible ver a los individuos por sí mismos. Las suposiciones erróneas arraigadas en el pasado, como: "los hombres son unos brutos y unos insensibles" o "las mujeres son demasiado sensibles y emotivas" ocasionan una percepción distorsionada de la realidad. La experiencia tiene mucha más fuerza que las creencias. Aprenda de sus experiencias. Lo que ayuda sin hacer daño tiene valor. Descarte las creencias y los pensamientos caducados. La felicidad nace en el interior de las personas. No depende de cosas externas o de otra gente. Cuando nuestra sensación de seguridad y felicidad depende del comportamiento y los actos de los demás, nos volvemos vulnerables y podemos sufrir con facilidad. Nunca le dé su poder a nadie. Intente no tener demasiado apego a las cosas. En el mundo tridimensional aprendemos gracias a las relaciones, no a las cosas. Todos sabemos que no podemos llevárnoslas con nosotros cuando nos vayamos. Cuando morimos y nuestras Almas progresan hasta dimensiones superiores, nos llevamos nuestros comportamientos, acciones, pensamientos y conocimientos. La forma de tratar a los demás en las relaciones es infinitamente más importante que lo que hemos acumulado materialmente. Podemos ganar y perder muchos objetos materiales a lo largo de la vida. En la otra vida no nos encontraremos con nuestras posesiones, sino con nuestros seres queridos. Esta idea debería ayudarle a recapacitar sobre sus valores. El Alma no tiene sexo, ni hormonas, ni tendencias biológicas. El Alma es pura energía de amor. A medida que nos vamos haciendo conscientes de nuestra naturaleza, reconocemos nuestra auténtica esencia. Somos inmortales y divinos. Renunciar a la violencia, al odio, a la dominación, al egoísmo y a la propiedad de las personas y de las cosas es mucho más sencillo tras ese reconocimiento. Aceptar el amor, la compasión, la caridad, la esperanza y la cooperación pasa a ser lo más natural. En el transcurso de nuestras muchas vidas se dan algunos cambios de sexo. Todos hemos sido hombres y mujeres. Tenemos que aprender de todas partes. Ricos y pobres. Fuertes y débiles. Budistas, cristianos, judíos, hindúes, musulmanes o de otras religiones. Distintas razas. Al final, todos podemos aprender a superar cualquier tendencia biológica negativa para manifestar plenamente nuestra naturaleza. Igualmente, todos podemos aprender a superar cualquier enseñanza social o cultural negativa. Algunos se quedan rezagados porque no todos avanzamos a la misma velocidad, aunque recorremos la misma senda. Los que van al frente tienen que mirar hacia atrás, con compasión y amor, ayudar a quienes se quedan atrás sin esperar recompensa, ni siquiera agradecimiento. Quiérase, no se preocupe por las opiniones de los demás. Si de verdad necesita y quiere rechazar alguna oferta u obligación, dígalo. En caso contrario, la rabia se acumulará en su interior. Se sentirá contrariado por el compromiso y también por la persona que le haya obligado. Es mejor decir "no" cuando tenga que hacerlo y "sí" cuando quiera. La proyección es la acción psicológica consistente de negar el miedo y las motivaciones inconscientes y después traspasar esos miedos y motivaciones a los demás. Tenga cuidado de no proyectar sus sentimientos ocultos en otras personas o de atribuirles intenciones y propósitos cuando no los tienen. Esa distorsión de la realidad le hace daño a usted y también al otro. Comprenda la naturaleza y la influencia de los patrones repetitivos, desde las experiencias de la niñez o incluso desde vidas anteriores. Si no se comprenden, los patrones tienden a repetirse y perjudican inútilmente la relación. Patrones como la caída en el alcohol o las drogas para hacer frente a una situación suelen repetirse a lo largo de muchas vidas. En las relaciones, lo mismo que con el alcohol y las drogas, patrones antiguos como la dominación, la manipulación o los abusos pueden resurgir y afectar de forma negativa a los participantes. A veces, la regresión a la infancia o a vidas anteriores puede descubrir las verdaderas raíces de un asunto. En otras ocasiones las raíces son superficiales, han surgido en esta vida y lo que nos impide resolver el problema es que dejamos que se entrometa el orgullo. Una de las lecciones más importantes de la vida es aprender a ser independiente, a comprender la libertad. Eso significa tener independencia de compromisos, resultados, opiniones y expectativas. Romper los compromisos conduce a la libertad, pero eso no quiere decir abandonar una relación de amor importante, que sea alimento para el Alma. Lo que quiere decir es terminar con la dependencia de cualquier persona o cosa. El amor no es nunca una dependencia. El amor es un estado absoluto, incondicional y eterno que no exige nada a cambio. Es importante que se quiera y se cuide consecuentemente, por lo que no debe permanecer en una relación destructiva, aunque crea que quiere a la otra persona. Puede que la conexión con esa persona no funcione por los problemas de ella, por su falta de comprensión o de voluntad propia, pero es importante recordar que el amor es eterno. Tendrá muchas más oportunidades de que le salga bien. Vea a la otra persona con claridad y no la ponga en un pedestal. Sus padres, sus profesores y sus figuras de autoridad son personas como usted. Tienen miedos, dudas, preocupaciones e imperfecciones. También tienen sus objetivos y a veces usted puede ser un títere en sus manos. Considéreles como a iguales, como a hermanos. Sus juicios no tienen un peso especial. Considere las opiniones que emitan. Tal vez sean sensatas, acertadas, pero también es posible que sean erróneas. A menudo nos tomamos como algo personal las pullas de las personas que nos maltratan, pero por lo general no somos más que los títeres de sus dramas neuróticos personales e igual les servimos nosotros que otros. Cualquier persona que estuviera en nuestra situación habría recibido el mismo tratamiento. En usted no hay nada especialmente nocivo o destacable por ser negativo. No se fíe de la apariencia de la gente. Los más peligrosos suelen tener un aspecto seductor: fascinantes, divertidas, impulsivas, arriesgadas, que viven al límite. A menudo esos rasgos externos nos ciegan y no vemos el peligro. Aprenda a mirar con el corazón, no con los ojos. El rechazo, la negación de sentimientos, miedos y motivaciones internos, es lo contrario de la conciencia. Si es su caso, es posible que diga y haga cosas que dañen la relación. Cuando haya despertado, cuando se conozca de verdad, no hará daño a la otra persona sin darse cuenta. La creación de relaciones afectivasCuando mire a los ojos a otra persona, a quien sea, y vea su propia Alma reflejada, se dará cuenta que ha alcanzado otro nivel de conciencia. Las relaciones requieren cuidados y atenciones. Aléjese de los miedos y de las emociones negativas. Cuando tenga que hablar o comunicarse, reconsidere sus prioridades. Dedique tiempo y energía a la otra persona. Dedique toda su atención y toda su conciencia a la relación y a sus problemas. La relación es más importante que ese televisor, revista o periódico. Elimine las distracciones. Apague el televisor; suelte el periódico. Respete a la otra persona. No dé nada por sentado, no se quede metido en la rutina que le agobia. Renueve la relación con actos de amor. La relación está viva, vive en el presente, no es algo del pasado. Deje que el Alma entre en la relación a través de la toma de conciencia y la comprensión para que se fomente una química que permita llegar a procesos más profundos. Las relaciones impregnadas por el Alma aportan auténtica alegría a nuestras vidas. Amar completamente, sin reprimir nada, no es arriesgado. Nunca le rechazarán de verdad. Solo nos sentimos heridos y vulnerables cuando se mete de por medio el Ego. El amor en sí es absoluto y lo abarca todo. Para muchos, la idea de amar completamente y sin reservas puede parecer arriesgada o incluso peligrosa; sin embargo, no hablo de terminar una relación unilateralmente, ni de soportarla cuando haya abusos o dolor. Hacerlo no es un acto de amor para usted ni para la otra persona. Aguantar en una relación destructiva no es un ejemplo de amor sin reservas, más bien es una manifestación de falta de autoestima y de amor propio. La gente puede ser peligrosa, pero el amor no. Tienda la mano con amor y compasión para ayudar a los demás sin preocuparse de qué pueda sacar a cambio. No importa si ayuda a muchos o a pocos. Los números no cuentan, lo que cuenta es el acto de tender la mano con afecto. A veces, cuando un médico toca a alguien con compasión, se beneficia más que el otro. Todos somos médicos del Alma. Déjese guiar por el corazón, no por la cabeza. En caso de duda, elija el corazón. Eso no quiere decir que niegue sus propias experiencias y lo que haya aprendido empíricamente a lo largo de los años, sino que confíe en usted mismo, en que sabrá combinar intuición y experiencia. Existe un equilibrio entre la cabeza y el corazón, una armonía que hay que cultivar. Cuando la intuición es convincente, se favorecen los impulsos del amor. Cuanto más escuche esa voz interior tranquila, esa intuición, más clara y precisa resultará. Puede confiar en el amor. Las decisiones concretas pueden parecer perjudiciales, pero el amor no lo es. Cuando vea las cosas con perspectiva, la intención basada en el amor le parecerá clara. Pensemos en otro ejemplo más complejo: imagínese que tiene que alejar de usted a un ser querido porque su relación es destructiva o porque es toxicómano y hay que ingresarle por su propio bien, aunque sea en contra de su voluntad. Son simplemente ejemplos de que es necesario ver las cosas con perspectiva antes de juzgar las decisiones o los actos concretos. Ayude a los demás en el plan y los objetivos de sus vidas. La seguridad en las relaciones procede de los actos de amor del presente. Gánese la independencia. No arrebate autoestima, dinero o confianza en sí mismos a los demás para que aprendan de usted. No tenga una actitud reductora con nadie. La gente no abandona relaciones de auténtico amor a no ser que no sea consciente de ello. A todos nos ha pasado y todos hemos tenido esa sensación de que se nos cae el Alma a los pies. A veces, un niño que está orgulloso de un dibujo o de haber cantado una canción o de cualquier otro pequeño logro, se encuentra con una risotada en lugar de una palmada en la espalda. A los adultos, a veces las críticas de alguien nos arruinan los momentos de felicidad. Aunque sepamos que los actos y las palabras del otro se deben a los celos, a un complejo de inferioridad o a otras razones, seguimos sintiéndonos desgraciados, como cuando éramos pequeños. Intente ser la otra persona, comprender sus reacciones, miedos, esperanzas y alegrías. Este proceso puede durar lo que le haga falta, no hay límite de tiempo. Dé mensajes verbales positivos. Tómeles las manos a los demás más a menudo. Felicíteles de corazón. Todos tenemos que recibir amor, además de darlo. Intente comunicarse sin criticar, sin juzgar, sin intención de herir o dañar. Comunique su amor, cariño y compasión. No se comunique para hacer daño o para ganar. Deje de lado el Ego y el orgullo, porque no son más que obstáculos. Escuche con atención, distancia y perspectiva. Convierta el espacio que compartan en un santuario para que el otro pueda hablar sintiéndose seguro. No hable hasta tener algo que decir, en especial algo positivo. No hable irreflexivamente. Siempre es mejor estar callado, escuchar, comprender. Descubra qué miedos subyacen tras su pensamiento o su acción. Mire las cosas con perspectiva y no deje que la rabia o la emoción le distraigan. Deténgase en los temas de fondo, el miedo subyacente que siempre se esconde detrás de los momentos dramáticos. No actúe ni hable nunca movido por la rabia. Las palabras tienen un efecto y un poder duraderos, no se olvidan con facilidad. No deje nunca que el alcohol o las drogas hablen por usted. Nunca pueden cerrarse completamente las heridas provocadas por palabras de rabia u odio. Ganar una discusión puede suponer perderla si se entromete el Ego. Hacer cosas que fomenten el amor, la comprensión y la cooperación es ganar de verdad. Si alimenta ideas y emociones negativas (miedo, rabia, culpa, vergüenza, tristeza, ansiedad, preocupación y odio), sea en usted mismo o en el otro, habrá perdido. Deshacerse de la rabia es difícil. Nos sentimos justificados, con superioridad moral, como si se cuestionaran nuestra integridad y nuestro honor, como si se pusieran a prueba. El único examen que hay en esta gran escuela que llamamos humanidad, consiste en ver si aprendemos a deshacernos de la rabia y aceptar el amor. Aferrarse a la rabia solo sirve para envenenar las relaciones. Siga amando, aunque el otro esté furioso, aunque se sienta herido, aunque tenga miedo. El amor es algo constante, la rabia pasa. Descubra las causas de la rabia, mejore las condiciones y deshágase de ella. ¿Cuánto tarda en deshacerse de ella? ¿5 días, 3, 1, una hora? Si siempre se deshace de ella pasados 5 días, ¿por qué no pasada una hora? Puede conseguirlo. Todos podemos aprender a condensar nuestros períodos de rabia en un reconocimiento temprano y una solución rápida. Al final siempre nos deshacemos de la rabia. ¿Por qué aferrarnos a ella y sufrir sin necesidad? Olvídese del pasado. Ya no volverá. Aprenda de él y déjelo en paz. La gente cambia y madura constantemente. No se aferre a una imagen limitada, desconectada y negativa de una persona en el pasado. Véala como es ahora. Su relación está siempre viva, cambia siempre. Empiece ahora mismo a demostrarle al otro su cariño. No sufra ni se arrepienta de no haber querido a alguien en el pasado. Lo pasado, pasado está. Empiece ahora mismo. Nunca es demasiado tarde para expresar el amor y la compasión. Piense que el abismo que le separa de su pareja desaparece y se llena de una energía hermosa. No son icebergs que flotan cada uno por su lado, son el agua que los une. Imagine esa conexión y siéntala. En determinado nivel, el otro lo recibirá. Todos estamos conectados unos con otros. Nuestras Almas existen en una corriente de amor energético. Nunca nos separamos realmente de nuestros seres queridos, aunque nos sintamos alejados y faltos de amor. Los reencuentros pueden ser repentinos y espectaculares. Nunca morimos de verdad. Simplemente ampliamos nuestro nivel de conciencia, como si atravesáramos un umbral para pasar a un entorno más luminoso, más vívido, animado por la Luz y la música del amor. La eliminación de obstáculos para la felicidad y la alegríaTodos hemos sido creados a imagen y semejanza de la Luz, que está dentro de todos. Nuestra naturaleza básica subyacente se basa en el amor, la paz, el equilibrio y la armonía. Nuestra esencia innata es compasiva, cariñosa y buena. Somos Almas. En el transcurso de nuestras vidas va acumulándose un revestimiento de miedo, rabia, envidia, tristeza, inseguridad y muchos otros sentimientos negativos que tapan nuestra hermosa naturaleza interior. Esa envoltura se intensifica y se refuerza debido a la educación y a las experiencias de nuestra niñez en la vida actual. Parecemos lo que no somos: personas furiosas y temerosas, llenas de sentimientos de culpa e inseguridad. Nos hemos olvidado de quiénes somos en realidad. No nos hace falta aprender qué son el amor y el equilibrio, la paz, la compasión, el perdón. Los conocemos desde siempre. Nuestra tarea es olvidar esas emociones y actitudes negativas y dañinas que asolan nuestras vidas, produciéndonos tanto sufrimiento, a nuestras comunidades y a nuestro mundo. Al ir deshaciéndonos de esos rasgos negativos, redescubrimos nuestra auténtica naturaleza, nuestro yo positivo y amoroso. Siempre ha estado ahí, pero tapado, oscurecido y olvidado. Cuando retiramos las capas exteriores de residuos e inmundicia, las ideas y las emociones negativas, cuando limpiamos y pulimos el revestimiento exterior, podemos vislumbrar de nuevo los auténticos diamantes que en realidad somos, Almas inmortales y divinas que estamos recorriendo un camino. En el fondo, siempre hemos sido diamantes. Deshacerse del miedo, la rabia y demás emociones negativas es importante, no solo para nuestro bienestar, sino también para una buena salud física. Al deshacerse de los pensamientos y las emociones negativas se descubre la paz, la alegría y la felicidad interiores. Una vez conseguidos, la vida es mucho más placentera. Se progresa con más conciencia por el sendero de cada uno y el Alma se manifiesta dentro de un cuerpo físico que está infinitamente más sano. Qué combinación tan maravillosa. Deshacerse de la rabiaLa rabia está arraigada en los juicios. Clasificamos a los demás de acuerdo con nuestra fantasía, con normas que elegimos y les aplicamos. Es posible que ellos ni siquiera sepan cuáles son, pero eso no nos importa. Muchas veces la gente se enfada con nosotros porque defraudamos sus expectativas, pero es posible que esas expectativas sean totalmente quiméricas y que por mucho que lo intentásemos, no podríamos satisfacerles. Las heridas infantiles provocadas por las expectativas irrazonables de los padres pueden ser difíciles de curar. Hay que darse cuenta de que los padres se engañaban, que tenían una idea equivocada y eso no debe hacerse simplemente desde la cabeza o el intelecto. El descubrimiento tiene que ser algo visceral, que salga del corazón. Hágase las siguientes preguntas con tranquilidad, sin juzgar ni criticar, sea consciente de las ideas, sensaciones e imágenes que vayan surgiendo: - ¿En qué fueron irrazonables sus padres al exigirle y esperar cosas de usted? La preocupación excesiva por las opiniones de los demás puede indicar que le utilizaron para esos fines. Lo ideal sería que no importara tanto lo que piensen de usted los demás como el saber que está haciendo lo que debe, buscando su verdad personal, dando pasos guiados por la compasión. Deje a un lado esa dependencia y libérese. La culpa es un tipo de autorrabia, de rabia dirigida hacia dentro. Sucede cuando nos desilusionamos, cuando defraudamos las expectativas de nuestro yo idealizado. La rabia es una defensa del Ego contra el miedo a ser humillados o pasar vergüenza, el miedo a que no nos tengan en consideración, a que se rían de nosotros, a quedar desprestigiados, el miedo incluso a la pérdida. El miedo a no conseguir lo que queremos. Creemos que la rabia nos "protege" de los demás, de quienes podrían hacernos esas cosas o nos demuestran rabia. La rabia es una emoción perjudicial, nociva e inútil. Se disuelve a base de comprensión y amor. Cuando una emoción negativa se comprende y se arroja Luz sobre sus raíces, la energía que está detrás disminuye y acaba desapareciendo. Cuando nos enfadamos, la respuesta saludable es descubrir qué ha provocado la rabia, rectificar la situación si es posible y deshacernos de esa emoción. Todos estamos conectados. Todos somos lo mismo. Todos remamos en la misma galera. Tras la rabia suele haber tristeza, como si la ira fuera una capa protectora para la vulnerabilidad y la desesperación. ¿Se ha dado cuenta de que la gente que está enamorada se enfada mucho menos? Da la impresión de que están en un nivel en el que la rabia no tiene lugar y tampoco cabe la tristeza. El nivel del amor es de otro tipo y no acoge a la rabia ni a la desesperación. Cuando nos enfadamos creamos sustancias químicas dañinas en el cuerpo que nos afectan negativamente. Si averiguásemos la causa de la rabia y pusiéramos remedio a la situación que la origina, las cosas nos irían mucho mejor; sin embargo, seguimos aferrándonos a la rabia a pesar de sus consecuencias físicas y emocionales. Somos una especie testaruda. La rabia debería evitarse, no fomentarse, nos lleva a proyectar nuestros miedos en "el otro", engendra violencia, guerras y un dolor extraordinario; nos destruye de dentro a fuera y de fuera hacia adentro, sea mediante las secreciones químicas y hormonales de nuestro propio cuerpo o mediante la bala que dispara el enemigo. La comprensión y el amor disuelven la rabia. Deshacerse del miedo y abrir la mente, igual que se relaciona con los demás, se relaciona con usted mismo. Ha vivido en muchos cuerpos y en muchas épocas. Pregúntele a su yo actual: ¿por qué tiene tanto miedo? ¿Por qué le da miedo asumir riesgos razonables? ¿Le da miedo su reputación, lo que piensen los demás? Esos miedos están condicionados desde la infancia e incluso desde antes. Hágase las siguientes preguntas: - ¿Qué puedo perder? Los muros que levantamos a nuestro alrededor cuando nos sentimos amenazados emocionalmente son de miedo. Nos da miedo que nos hagan daño, que nos rechacen, que nos hagan el vacío. Nuestra vulnerabilidad nos amenaza y nos refugiamos tras un muro para no sentir. Nuestras emociones quedan reprimidas. A veces incluso rechazamos a las personas que nos amenazan antes de que puedan rechazarnos. Nos adelantamos. Por desgracia, los muros que levantamos nos hacen más daño que cualquier persona. Nuestros muros nos aíslan, cierran el corazón y nos empeoran. Cuando nos encerramos entre ellos y nos separamos de nuestras emociones y sentimientos, resulta imposible llegar al origen de nuestro sufrimiento, miedos e inseguridades subyacentes. No podemos comprender las verdaderas raíces de nuestros problemas. No podemos estar completos. La experiencia va más allá de las creencias. Enséñeles a experimentar. Elimine sus miedos. Enséñeles a quererse y ayudarse mutuamente. Cierre los ojos y respire hondo varias veces. Deje que se derrumben los muros que le aíslan. Examine sin juzgar, criticar y sin sentimiento de culpa, lo que subyace bajo el muro. - ¿Cuál es el miedo? Cuando haya comprendido de verdad el miedo y sus orígenes, verá cómo se disuelve. Su corazón volverá a abrirse. Se sentirá feliz. Hay que ir a donde el corazón nos lleve y no tener miedo. El miedo nos impide comprender y seguir nuestro destino. Aunque a veces parece que las cosas no salen bien en el nivel físico, en el nivel energético siempre salen bien y, tarde o temprano, también en el físico; si no es en esta vida, será en la siguiente. Si tenemos la mente cerrada, no podemos aprender nada nuevo. Las mentes cerradas rechazan cualquier novedad, todo lo que entre en conflicto con creencias arraigadas que pueden ser falsas. Se han olvidado de que la experiencia es más fuerte que las creencias. El miedo es la fuerza que mantiene cerradas las mentes. Solo las mentes abiertas pueden recibir y procesar nuevos conocimientos. Poco a poco, paso a paso, podría empezar una enorme transformación de nuestra sociedad. La gente se sentiría alentada por los gestos atentos de los demás. Las actitudes de miedo y las inseguridades defensivas empezarían a desvanecerse al calor de la amabilidad. Encontrar la LuzUno de los descubrimientos más consecuentes de la investigación sobre las experiencias cercanas a la muerte es que el sujeto suele percibir una Luz hermosa y reconfortante. No se trata de una reacción neuroquímica que se produce en un cerebro dañado, sino de un resquicio maravilloso que permite vislumbrar el mundo que hay más allá. Junto a la Luz suele estar presente un familiar querido ya fallecido u otro ser; ofreciendo consejo, información y amor profundo. La persona suele darse cuenta de detalles y hechos que antes desconocía. A algunos, sus seres queridos les han dicho desde el más allá dónde estaban escondidas las joyas de la familia que nadie había descubierto, dónde se habían guardado testamentos o les han informado de otros hechos ocultos. Después han encontrado los artículos y han confirmado la autenticidad de la información recibida mientras estaban inconscientes o en coma. Aunque determinados detalles de este tipo de experiencias pueden variar de una cultura a otra, la percepción de esa Luz hermosa parece ser un fenómeno universal. Quienes pasan por una experiencia cercana a la muerte suelen hablar de que han atravesado un túnel para llegar hasta la Luz, los japoneses suelen referirse a que han cruzado un río o una masa de agua; sin embargo, sea tras pasar un túnel, cruzar un río o viajar de cualquier otra forma, la Luz es una constante. También lo es la sensación que la acompaña: la fuente de Luz infunde paz y reconforta. La gente puede llegar a esa Luz cuando se encuentra en estados de meditación o hipnosis, en un sueño, en experiencias místicas espontáneas o de muchas otras formas. La Luz y el amor no terminan nunca. Están entrelazados íntima y eternamente. La experiencia post mortem es muy parecida. También en ese caso vamos hasta la Luz y nos sentimos igualmente reconfortados, recibimos el mismo amor, la paz tranquilizadora; solo que en este caso lo que sucede a continuación es distinto. En las experiencias cercanas a la muerte, la persona regresa a su cuerpo físico; mientras que en las post mortem el Alma sigue avanzando, sigue aprendiendo en el otro lado hasta que regresa en el cuerpo de un bebé, se encarna otra vez en un estado físico, si es necesario o si así lo decide. Aún más que los recuerdos de existencias pasadas, la visión de la hermosa Luz que nos encontramos tras abandonar nuestro cuerpo físico no solo hace que desaparezcan los miedos, sino que casi nos abruma una sensación de alegría y consuelo trascendentes. Es una Luz que contiene mucho amor, que nutre nuestras Almas. A veces la describen como amarilla o dorada. Otras veces es indescriptible, como si fuera de todos los colores al mismo tiempo, pero siempre proyecta amor y consuelo. La muerte no es lo que creemos normalmente, es deshacerse del cuerpo físico mientras el Alma inmortal avanza y pasa al otro lado. En ese sentido no hay muerte, solo vida y amor. La Luz es una manifestación más de ese amor universal, eterno, que todo lo abarca. Uno o varios seres llenos de sabiduría y amor ayudan al sujeto a repasar lo que ha sucedido en su vida. Se presta especial atención a las relaciones, a cómo se ha tratado a los demás. Las investigaciones con quienes han recordado sus muertes en vidas anteriores indican que la experiencia del fallecimiento es prácticamente la misma para todos. Repasan su vida desde el amor, sin juzgar ni criticar; sin embargo, sienten las emociones profundamente, tanto las suyas como las de los demás y así aprenden a un nivel profundo. Por ejemplo, si una persona ha ayudado de todo corazón a otra que lo necesitaba, sentirá que le hace llegar su gratitud y su amor; pero si ha hecho daño o herido a los demás, sea emocional o físicamente, experimentará su rabia y su dolor. ¡Qué oportunidad tan maravillosa de aprender! Más adelante, la persona y su comitiva, formada por los guías, sabios u otros seres que le han ayudado con amor a lo largo de muchos años, preparan su próxima vida, para que pueda rectificar lo que haya hecho mal. Siempre estamos desarrollándonos y aprendiendo. Cuando ya no nos hace falta reencarnarnos, cuando hemos aprendido todas nuestras lecciones y pagado nuestras deudas, se nos da a elegir. Podemos regresar de forma voluntaria para ayudar a la humanidad con un servicio de amor o quedamos en el otro lado y ayudar desde ese estado. En ambos casos, seguimos progresando por las dimensiones.
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